Retazos de Rumanía

Han trascurrido varios días desde nuestro regreso y todavía vienen a nuestra mente esas bonitas imágenes que como fotografías se han quedado grabadas en nuestra memoria. Sería imposible resumir ocho días de espectaculares paisajes, ciudades imponentes, colores que impactan y nuevos sabores, por eso, elegimos como título para esta breve historia “Retazos de Rumanía”.

Será un viaje intenso pero muy resumido, aunque estamos seguros de que despertará la curiosidad de aquellos que aún no tienen el gusto de conocer este país.

Antes de profundizar en nuestro recorrido, acerquémonos un poco más a esta tierra. Rumanía es uno de los veintisiete países que forman parte de la Unión Europea. Limita con Hungría y Serbia al oeste, Ucrania y Moldavia al norte y noreste, y Bulgaria al sur. Cuenta con costa en el Mar Negro por el sudeste. Por extensión, ocupa el octavo lugar dentro de la Unión Europea y su población supera los 18 millones de habitantes.

Nuestra visita tiene lugar en verano, en la primera semana de agosto. Rumanía nos recibe a más de 3.000 km de distancia con un calor que poco tiene que envidiar al que sufrimos en España. Pero quién dijo miedo… tras un viaje de alrededor de tres horas y media en avión, llegamos al Aeropuerto de Bucarest – Henri Coanda, donde los relojes marcan una hora más que en nuestro país.

En esta ocasión, viajamos en un circuito organizado, por lo que el recorrido lo haremos en autobús y, la mayor parte del tiempo, acompañados por una guía y un grupo de personas. La elección de los lugares no es mérito nuestro, pero como la memoria es tan volátil queremos dejar esos recuerdos por escrito para revivirlos más adelante. En el siguiente mapa podéis ver, a grandes rasgos, nuestra ruta a lo largo de los ocho días que duró este viaje:

Las puntas de flecha indican nuestros destinos al final de cada jornada, pero evidentemente las carreteras que seguimos dibujaron un camino mucho más sinuoso, a veces empinado y otras con descensos pronunciados que obligan al conductor de nuestro autobús a ir muy despacio, sobre todo al atravesar los Cárpatos.

De la larga lista de maravillas que nos regaló este viaje destacamos:

1. MONASTERIO AGAPIA: se encuentra en la región histórica de Moldavia y es famoso por sus frescos interiores pintados por el célebre artista Nicolae Grigorescu entre 1858 y 1860. Hoy en día viven y trabajan allí monjas ortodoxas. Sin duda, un remanso de paz y un disfrute para nuestros ojos.

2. MONASTERIOS SUCEVITA Y VORONET: forman parte de la lista de monasterios pintados de Bucovina declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El primero de ellos es famoso por sus frescos exteriores dominados por un característico e intenso color verde esmeralda.

El Monasterio de Voronet nos habla a través de sus muros, de hecho, se conoce como la «Capilla Sixtina de Oriente”. En los frescos que decoran este lugar destaca el color azul, y ese tono vivo y tan característico recibe el nombre de Azul de Voronet. De él se dice que contiene minerales como el lapislázuli, que se utilizó en una mezcla exacta para que pudiera resistir la humedad y las complicadas temperaturas del invierno.

3. SIGHISOARA: algunos la consideran la ciudad más bonita de Rumanía. Cierto o no, damos fe de que tiene un encanto especial. Ubicada en el corazón de Transilvania, esta preciosa urbe medieval alberga algunos de los rincones más conocidos del país. Su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La ciudadela del siglo XII destaca por ser una de las pocas fortalezas medievales que sigue habitada y en sus calles encontraremos famosas construcciones como la Torre del Reloj o la Casa natal del personaje que inspiró el mito de Drácula, el conocido como Vlad “el Empalador” (hoy en día es un restaurante de comida tradicional rumana donde se come muy bien).

4. SIBIU: para nosotros, una de las joyas de este viaje porque, además de ser una ciudad hermosa, combina a la perfección su rico patrimonio histórico con un ambiente moderno y dinámico. Fue elegida Capital Europea de la Cultura en 2007 y nos muestra orgullosa su Plaza Mayor, la Plaza Menor o Pequeña, la catedral ortodoxa de la Santísima Trinidad y la catedral luterana de Santa María.

Ya os habréis dado cuenta en estas imágenes de que los tejados de Sibiu os observan. De hecho, esas ventanitas tan curiosas han hecho que se la conozca con el sobrenombre de «la ciudad donde las casas no duermen». Fueron construidas entre los siglos XV y XIX, servían para ventilar las estancias de la parte superior de estos edificios, y permitían secar y conservar granos o carnes almacenadas sin que entrara la lluvia o la nieve.

Cuando cae la noche, siempre será buen plan cenar en una de las muchas terrazas que llenan sus animadas calles. Nosotros lo hicimos en Casa Frieda, siguiendo la recomendación de nuestra guía, y quedamos encantados. Y si tenéis la oportunidad, no dudéis en probar los ricos helados de esta bonita cafetería:

Heladeria Sibiu

5. CASTILLO DE BRAN: este castillo es conocido en todo el mundo como el castillo de Drácula. Para visitarlo probablemente tengáis que esperar una larga cola, con más de un seguidor del personaje de Bram Stoker ataviado con sus mejores galas, y puede que, al igual que nos ocurrió a nosotros, cuando terminéis la visita os parezca que “no era para tanto”. Quizás, el elevado número de visitantes desluce bastante el recorrido por el interior, pero ahora, revisando en frío las fotografías, no cabe duda de que el lugar bien merece una visita y, como muestra, varios botones que dejamos por aquí…

6. BRASOV: es una hermosa ciudad que combina a la perfección un casco histórico medieval muy bien conservado con un entorno natural espectacular. Su principal atractivo es la Plaza del Consejo, rodeada de coloridos edificios históricos, junto a la famosa Iglesia Negra, uno de los monumentos góticos más importantes del país.

7. CASTILLO DE PELES:  se encuentra en los Cárpatos rumanos. Se trata de un impresionante palacio de estilo neorrenacentista construido a finales del siglo XIX. Destaca por sus torres, sus lujosos interiores y su espectacular entorno. Fue residencia de verano de la familia real rumana.

8. BUCAREST: esta impresionante ciudad, capital del país, bien merecería una entrada de este blog para ella sola, pero como ésta la hemos titulado “Retazos de Rumanía”, vamos a recordar solo lo más destacado de nuestra visita. Y decir “solo” es una forma de hablar porque basta con ver las siguientes imágenes para enamorarse de esta ciudad:

A la hora de comer, tenéis multitud de lugares donde elegir, pero os recomendamos dos. Por un lado, Hanul lui Manuc (la Posada de Manuc), situada frente a la zona de la Corte Vieja, que funciona como restaurante de comida tradicional rumana y dispone de un gran patio interior.

La segunda propuesta es Caru’ cu Bere, uno de los restaurantes icónicos de Bucarest, que combina comida típica rumana con un ambiente alegre y distendido, además de una decoración muy cuidada y elegante.

Por cierto, no podemos llegar al final de este relato sin facilitaros unos datos de interés que conviene tener en cuenta si hemos despertado en vosotros las ganas de visitar este país. En cuanto a la moneda, en Rumanía utilizan el leu (lei en plural). Por un euro nos daban en el momento de nuestra visita algo más de cinco lei. Pero como consejo, deciros que no merece la pena cambiar mucho dinero en la moneda local, ya que en la mayoría de los sitios se puede pagar con tarjeta sin ningún problema. Los billetes rumanos los utilizaremos principalmente para poder entrar en algunos baños (suelen pedir un leu).

Llega el momento de poner el punto final. Esperamos haberos transmitido al menos una mínima parte de la belleza que disfrutamos en aquellas tierras.